martes, 9 de febrero de 2021

Coma vocativa

 


        A. EXPLICACIÓN DE LA COMA

Decir "Hola, Juan" es lo correcto. Y muchos pensarán, pero es que suena raro. Uno no hace ninguna pausa al decir eso. La respuesta es que las comas no indican pausas respiratorias.

Una persona X opinó lo siguiente:

"Yo creo que es segun la intencionalidad...si lo saludas a juan no se necesita la coma. HOLA JUAN!!!. Si vas a consultarle o pedirle algo,o sea, que la oración continua ,entonces sí se aplica la coma...HOLA,JUAN, ME ALCANZAS TAL COSA? Creo yo. Me molestaría tener que hacer una pausa o sea la coma solo para decirle hola".

La respuesta que di en su momento fue que la coma no es para marcar la pausa mientra uno está hablando. A lo que la persona X, de manera cordial preguntó:   

¿Y para qué es la coma sino es para hacer pausa?

La respuesta que le di fue la siguiente: 1) no sirven para hacer pausas respiratorias, sino para ayudar en la comprensión y claridad de los mensajes. Las comas, empleadas de manera correcta, evitan las ambigüedades al momento de comunicarse. Cualquier persona, incluso la más corta de respiración, no necesitaría tomar aliento entre "hola" y "Juan".


 2) Otra de las razones es porque son muy pocos los textos escritos destinados a ser leídos en voz alta y, también, porque la puntuación variaría según el ritmo respiratorio del escritor. El sentido de las comas es dar mayor claridad a lo que se escribe. Le pondré un ejemplo, que pone Fernando Ávila para explicar el asunto. Intente leer uno de los siguientes párrafos en voz alta, haciendo las pausas únicamente donde vaya la coma o el punto: 

Las palomas rojas aparecieron el día en que un sol bermejo asomó tras las montañas de piel granate erizadas en cactos encarnados por el destello salmón de los rayos y la mañana continuó siendo de un púrpura encendido que alarmó a los habitantes de Tezontle quienes sólo ese mediodía leyeron en el morado cardenal del aire y en el fucsia de las nubes y en el olor de azaleas del ambiente las señales que todo Jalisco esperaba desde cuando los primigenios profetas de piel de cobre habían predicho sin alarma que siglos después de la destrucción del Templo Mayor una bandada de palomas rojas como la sangre navegaría en los pliegues del viento rumbo al corazón del pueblo y sin más itinerario que el diseño de una espiral carmesí armada al vuelo desde el espinazo de las lomas hasta el zócalo de la plaza sobre la cual aquel enjambre de palomas rojas como el mar rojo sombrearía la tierra de una luz grana y exaltaría el recuerdo de tantas y tantas muertes por venir.

¡Imposible! ¿no es así? Esa respuesta la leí en el libro de Fernando Ávila que se titula Dónde va la coma, en el que se demuestra que...

 la coma no es respiratoria.

Nota: la coma vocativa puede ir al inicio, en medio o al final de la oración.


B. EXPLICACIÓN DE LA IMAGEN

Esa coma solo separa dos elementos: un mensaje completo que es el saludo y la persona a quien le dirijo ese saludo. 

Otros ejemplos:

Ej.1) Pedro, ¿Ya resolviste el problema del subsidio?

Ej. 2) Sí, señor.

Ej. 3) ¡No ponga más pereque, Paquito!

Ej. 4) No, Maruja, para eso se necesita mucha valentía.

Los vocativos son: Pedro, señor, Paquito y Maruja. Va separado siempre con coma del resto de la oración que es el mensaje.

Las comas vocativas pueden ir al inicio como en el ejemplo 1 y 2, en el medio como en el ejemplo 4 y al final como en el ejemplo 3.

Tenga en cuenta que las comas vocativas son muy usuales en los correos electrónicos. Véase el siguiente ejemplo.

Buenos días, profesor Hannibal Leather:

Recuerdo con gran admiración su trabajo, aunque usted sea de lo peorcito: el amor y la muerte son los pilares sobres lo que gira toda emoción humana. Lo que hacemos por nosotros muere con nosotros, lo que hacemos por los demás sobrevive.

Atentamente,

Jáminton Peña


 Transitividad e intransitividad en los verbos


Esta publicación sale de una respuesta a dicha pregunta en un grupo de facebook.

Debe entenderse la transitividad de los verbos como qué necesita de algo más. E intransitividad que no necesita de nada más que el mismo verbo.
VERBOS TRANSITIVOS:

Una pista para descubrirlo es hacer la pregunta "qué" al verbo que se use. Por ejemplo, sí el verbo es "yo escribo", se puede preguntar "¿qué escribo yo?" Entonces nos damos de cuenta que decir "yo escribo" no es suficiente para que la oración tenga sentido completo. Falta algo más. Por ejemplo,
a). Yo escribo un libro, b). yo escribo una carta y c). yo escribo un informe.
Las palabras "libro", "carta" e "informe" son los complementos.
Imaginen está situación: hablan con WhatsApp con alguien y esa persona les pregunta: "qué haces" y tú le respondes: "yo escribo". ¿Cuál crees que será su siguiente mensaje? Probablemente, "¿Y qué estás escribiendo?".
Si no hace la pregunta es que ni le interesa esa conversación, entonces ahí es cuando te vas 🚶.
Retomando, como el verbo "escribir" es transitivo, se necesita de algo que lo complemente para que la oración tenga un sentido completo.
VERBOS INTRANSITIVOS: en cambio, los verbos intransitivos no necesitan de ningún complemento. Solo con el sujeto y el verbo ya tiene un sentido completo la oración.
Imaginen de nuevo que responden un mensaje y les preguntan:
—¿Qué haces?
Y le respondes.
— Camino.
Así de fácil, tú dijiste "yo camino" la persona no necesita preguntar algo más acerca del verbo, nadie pregunta "¿Qué caminas?"
Podrían preguntar en dónde caminas, sobre qué lugar caminas o en qué ciudad caminas, pero esas preguntas no son sobre el verbo sino sobre circunstancias aparte.
Otros verbos intransitivos son nadar, yo nado. "¿Qué nado yo?" Nada, solo con decir "yo nado" es suficiente.
Espero les sirva, me iré intransitivamente a dormir.

El uso correcto del punto y coma

Se usa en tres casos: 1) para enumeraciones complejas, 2) para separar oraciones que guardan estrecha relación entre sí y 3) antes de los conectores adversativos.







1. El punto y coma enumerativo: Piense que usted fue al supermercado y compró muchas cosas, llega a la casa y alguien le pregunta: ¿qué compró? A lo que usted responde:

—Compré las siguientes cosas: papa, arroz, manzanas, peras, cebolla, yuca, fresas, fríjoles, pescado, pollo y lentejas

Hasta ese punto va una enumeración normal donde solo usa comas para separar cada elemento comprado.

Si va a usar "punto y coma" eso quiere decir que se ha incluido una enumeración mayor a la que ya había. Quedaría así.

—Compré de verduras la papa, la cebolla y la yuca; de frutas las manzanas, las peras y las fresas; de granos el arroz, los fríjoles y las lentejas y de carnes el pescado y el pollo.

Otros ejemplo:

De García Márquez he leído La hojarasca, Cien años de soledad y El otoño del patriarca; de Miguel de Cervantes las Novelas ejemplares, La Galatea y El Quijote y de Lope de Vega El villano en su rincón, Fuente ovejuna y El caballero de Olmedo.

2. Se usa el punto y coma para separar dos oraciones independientes, pero que entre ellas guardan una estrecha relación semántica. Es decir, mantienen el mismo eje temático.

Por ejemplo.

a. En el incendió murieron muchos; fue imposible rescatarlos a todos.

b. Puede irse; no hay nada que hacer.

Nota del Editor: a veces es posible en vez de emplear el punto y coma, usar el punto y seguido. La elección de uno u otro símbolo depende de la vinculación semántica que se establezca entre las oraciones. Fuente: RAE.

3. Se usa usualmente antes de conectores: adversativos, concesivos o consecutivos.

Por ejemplo.

a. Eran peor equipo; sin embargo, ganaron el partido.

b. Nunca apoyó en el proyecto; por tanto, saquémoslo del equipo.

c. Los estudiantes se esforzaron intensamente antes del parcial; aunque, ninguno pudo aprobar la materia.

Nota del Editor Jáminton: Si el período encabezado por la conjunción es corto, se usa la coma; y si tiene una extensión considerable, es mejor utilizar el punto y seguido. Fuente RAE.


lunes, 24 de septiembre de 2018

Docente y lenguaje, una parte de todos


por: Jáminton Peña Osorio
Los autores Luz Stella Castañeda Naranjo y José I. Henao Salazar afirman en su libro El papel del lenguaje en la apropiación del conocimiento (2002) que “todo docente universitario y de todos los niveles debe ser un profesor de lenguaje” (p. 13). Razón por la cual se pretende argumentar la valides de esa afirmación.
Para esto hay que tener en cuenta que el lenguaje es un concepto que a través del tiempo las escuelas como la de Praga, la de Copenhague, entre otras; o autores como Saussure, Román Ósipovich Yakobsón, Chomsky, entre otros, lo han definido desde diferentes puntos de vista, ya sea quitándole, sumándole o redefiniendo el concepto en una teoría especifica. Esto deja ver, pese a la constante transformación del concepto “Lenguaje” no solo la complejidad de definirlo, sino también la importancia que tiene dicho término. Según Chomsky citado por Rafaele Simmone (2001)  el lenguaje es una facultad innata de los seres humanos, por tanto desde el primer llanto de vida, hasta los primeros balbuceos, sílabas, palabras, oraciones, gestos, y cualquier forma de comunicación que exprese un sentido, se hace para configurar la concepción de ese ser humano, para relacionarlo con otros iguales a él, con el entorno, con la propia realidad o consigo mismo.
En ese sentido,  Jean-Jacques Rousseau (2001) afirma “les langues se forment naturrellement sur les besoins des hommes; elles changent et s’altèrent selon les changemens de ces mêmes besoins” (p. 66). Y como en cada época hay necesidades diferentes, un ejemplo de esto son los neologismos informáticos propios de finales del siglo XX y del siglo XXI; un uso adecuado del lenguaje es importante para que cada persona se desenvuelva en ese mundo.
Por otro parte, como el docente tiene una labor educadora sobre las nuevas generaciones, ellos deben ser capaces de adaptarse y actualizarse a las nuevas formas de lenguaje de cada época para entablar sistemas de comunicación direccionados a la construcción de conocimientos de sus educandos. Puesto que todos los procesos de la enseñanza requieren de la capacidad comunicativa del lenguaje “porque en todas las áreas del conocimiento las explicaciones, las orientaciones las propuestas académicas y las evaluaciones que plantean los profesores se realizan a través del lenguaje oral y escrito” (Henao & Castañeda, 2002, p. 13). O en otros casos,  con lenguajes que no son exclusivamente orales, pero que tienen implícita la capacidad de comunicación. Por ejemplo, el LSC. Por eso, es pertinente que los docentes de cada área sean docentes del lenguaje, puesto que al comprender la complejidad de los procesos de comunicación y significación estarán en condiciones de asignarle un mayor sentido a las acciones pedagógicas cotidianas (MEN, 1998, s. p.).
Según lo anterior, es evidente que la capacidad del lenguaje en los alumnos cumple un papel importante en su formación, por ende dejar esta labor solamente al profesor de lenguas resulta desconsiderado y poco provechoso. Por tal razón, es importante que en cada una de las áreas del conocimiento los profesores encargados busquen de alguna manera potenciar el lenguaje de sus alumnos.






Referencias
Docentes unidos por la educación de calidad (2013). [Figura]. Recuperado de: https://worldsofeducation.org/spa/detail/2392/docentes-unidos-por-la-educaci%C3%B3n-de-calidad
Henao & Castañeda (2002). Ciencia y Pedagogía: El papel del lenguaje en la apropiación del conocimiento. Bogotá: ICFES.
Ministerio de Educación Nacional (1998). Serie lineamientos curriculares. Bogotá: recuperado de: https://www.mineducacion.gov.co/1621/articles-339975_recurso_6.pdf
Rousseau, Jean-Jacques (1781). Essai sur l’origine des langues. Recuperado de http://www.uqac.uquebec.ca/zone30/classiques_des_sciences_sociales/index.html
Simone, Raffaele (2001). Fundamentos de Lingüística. 2ª ed. Barcelona: Ariel, S. A.



viernes, 23 de febrero de 2018

¿Cuándo se tilda el "que"?

EL QUE Y EL QUÉ

Imagen tomada de internet

El que como elemento lingüístico cumple dos funciones, ya que según la oración en que se encuentre puede ser una conjunción o puede funcionar como un pronombre:

Cuando funcione como pronombre siempre se le pone tilde: qué.
Cuando funcione como conjunción nunca se le pone tilde: que.

1.      Función de pronombre: se entiende como pronombre el elemento lingüístico que está en lugar de otro elemento lingüístico.
 Cuando el qué funciona como pronombre debe tildarse. Por ejemplo: ¡Qué está haciendo!, en donde el qué está reemplazando la acción que veo, por tanto, es pronombre. En otra situación si digo: ¡Qué susto!, el qué reemplaza a su vez lo que me asustó, por tanto, es pronombre. Así mismo, en un diálogo como el siguiente:

¿Qué busca?
—Un libro.

El qué funciona como un pronombre interrogativo, porque reemplaza lo que no conocemos, que en este caso, es un libro y por tanto también va tildado como los dos ejemplos anteriores.

2.      Función de conjunción: según la Real Academia Española la conjunción  son una clase de palabras invariables, generalmente átonas, cuyos elementos manifiestan  relaciones de coordinación o subordinación entre palabras, grupos sintácticos u oraciones.

2.1. La conjunción  que funciona como coordinación copulativa al unir dos unidades lingüísticas, pero generalmente esto solo ocurre en frases coloquiales y reiterativas, por ejemplo: dale que dale, zumba que zumba, verde que te quiero verde. (Hernández Alonso, 286).

2.2.Así mismo, el término que funciona como conjunción que hace parte de la estructura de oraciones subordinadas como por ejemplo:

Yo quiero que vengas.
Creo que con esto será suficiente.
Conviene que leas el libro.

2.3. El término de la conjunción que puede ser oracional (Asociación de Academias de la lengua española, 822). Por ejemplo al decir: ¡que viva la revolución!, en este caso la conjunción  implica un sujeto tácito, que según el contexto lo podríamos identificar como plural o singular, en este caso lo usaremos como la primera persona del singular y lo tácito viene siendo “yo quiero” y lo subordinado que viva la revolución, por tanto, cuando decimos ¡que viva! lo que estamos diciendo es una oración completa, ya que el sujeto está tácito y el complemento de objeto directo también puede ser omitido.


Fuentes: 
Hernández Alonso, César (1984). Gramática funcional del español. Madrid: Gredos.

Asociación de Academias de la Lengua Española (2010). Nueva gramática de la lengua española. Manual. Madrid: Espasa

domingo, 6 de agosto de 2017

La muerte en la poesía de Quevedo

Mélpomene, representación de la poesía fúnebre

El enfoque de este trabajo es brindar un acercamiento de la manera en que concibe la muerte el poeta Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645). El autor ya mencionado es un representante por excelencia de la época del Barroco. Su obra poética  incluye sonetos, letrillas y romances; como prosista destaca la Historia de la vida del buscón llamado don Pablos (1626) y su obra ascética Los sueños (1627); además obras de contenido político como Política de Dios, gobierno de cristo 1626.
Para comenzar, se ha seleccionado el siguiente soneto metafísico:
«¡ Ah de la vida !»… ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.

¡Que sin saber cómo ni adónde
la salud y la edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido,
y no hay calamidad que no me ronde.

Ayer se fue, mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue y un será y un es cansado.

En el hoy y mañana y ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presente sucesiones de difunto.


En el primer verso el yo lírico llama la atención acerca de la vida y acto seguido formula una interrogación retórica “¿Nadie me responde?”,  la cual cumple la función de encuadrar el contenido, es decir, hace evidente la preocupación que tiene por la vida. Y mientras busca una respuesta ante aquella incertidumbre, descubre que se encuentra viejo, que no tiene salud, que es vulnerable, y que los recuerdos de su vida de juventud toman importancia. Pero, ¿por qué le importa esos recuerdos de los años que pasaron? Sencillo. Porque le sirve como medidor de cuanto disfrutó de la vida, de cuan feliz fue y de como aprovechó las circunstancias, por lo tanto, el sujeto lirico del poema nos habla en resumen de la expresión latina «Carpe Diem», que significa «aprovecha el día». En suma a esto, vemos que “enseña a morir y que la mayor parte de la muerte es la vida, y ésta no se siente, y la menor que es el último suspiro, es la que da pena” (Tomas L. Rivers, 1980: p. 3).

Por otro lado, vemos como en el primer terceto cuando habla del ayer, lo hace en un sentido ambiguo que puede referirse a dos cosas, ya sea a su etapa de niñez o para decir que el tiempo no se puede recuperar. Y en el mismo verso menciona el mañana para recordar lo incierto. Y el hoy lo constante e inalterable que es el tiempo. Así mismo lo afirma Guillermo de Torre (1969): “En efecto, la fugacidad del tiempo y la muerte son los leit motiven cardinales de estos sonetos metafísicos” (p. 387).

Para finalizar, vemos como en el último terceto el yo lírico dice que queda como sucesiones de un difunto, lo cual se entiende que en la vejez ya ha perdido de cierta manera las ambiciones por la vida. La expresión “presente sucesiones de difunto” es la característica de ser consciente de las muertes que ha tenido el ser; y las muertes son cada una de las etapas de la vida, las cuales podríamos definir así: niñez, juventud, mocedad, edad varonil, vejez. Como lo menciona el propio Quevedo en una de las cartas enviadas a Don Manuel Serrano del Castillo el 16 de agosto de 1635.

Continuamos con el siguiente soneto:
Huye sin percibirse, lento, el día,
y la hora secreta y recatada
con silencio se acerca, y, despreciada,
lleva tras sí la edad lozana mía.

La vida nueva, que en niñez ardía,
la juventud robusta y engañada,
en el postrer invierno sepultada,
yace entre negra sombra y nieve fría.

No sentí resbalar, mudos, los años;
hoy los lloro pasados, y los veo
rïendo de mis lágrimas y daños.

Mi penitencia deba a mi deseo,
pues me deben la vida mis engaños,
y espero el mal que paso, y no lo creo.

En el soneto se hace evidente un lamento por lo perdido e irrecuperable que es la juventud, y a causa de esto nace un displacer por la vida en la vejez. Muestra además que el sujeto lírico no se da cuenta en qué momento envejeció. Y ya en esa etapa no existe un mismo interés por los placeres simples de la vida y se anhela ese momento en que había fuerzas vitales y espíritu para realizar cualquier cosa.

 Particularmente en este poema el yo lírico es consciente de que va a morir, pero él quiere no asimilar esa idea. De allí ese sentimiento de disconformidad, puesto que se siente engañado por una vida que no se dio cuenta que pasó. Por lo tanto, siente que no vivió realmente y que no le alcanzó el tiempo para nada, por ende, no desea aceptar su condición de humano y rechaza la idea de que tendrá que morir.

El soneto expresa desde esa perspectiva de lo irrecuperable, el lamento y la pena, y dice muy crudamente que ya no se está vivo cuando se está viejo. Además nos muestra esa característica de un constante recuerdo de que la muerte vendrá por cada quien. La muerte vinculada profundamente con el paso del tiempo y la caducidad de la vida.

Cabe destacar en este punto, que en este tipo de poemas no se habla acerca de si hay cielo o infierno para el alma, sino que muestra una perspectiva de que se muere y punto. La muerte se convierte en el destino final de la vida y de ahí no hay nada más.

Para finalizar, veremos el siguiente soneto amoroso:
¡Ay, Floralba! Soñé que te… ¿Dirélo?
Sí, pues que sueño fue: que te gozaba.
¿Y quién sino un amante que soñaba,
juntara tanto infierno a tanto cielo?

Mis llamas con tu nieve y con tu yelo,
cual suele opuestas flechas de su aljaba,
mezclaba amor, y honesto las mezclaba,
como mi adoración en su desvelo.

Y dije: «quiera amor, quiera mi suerte,
que nunca duerma yo, si estoy despierto,
y que si duermo, que jamás despierte».

Mas desperté del dulce desconcierto;
y vi que estuve vivo con la muerte,
y vi que con la vida estaba muerto.

En el soneto anterior, se puede apreciar de primera vista que el elemento principal que mueve el sentido de la obra es el amor. El texto relata de una manera asombrosa la historia de un hombre que sueña que está con su amada. Con respecto a los sueños, Sigmund Freud (1900) afirma: “Los sueños dejan ver bien a las claras el carácter del cumplimiento del deseo” (p. 143). Es decir, mientras el sujeto lírico soñaba que gozaba a Floralba y que ese era un amor fuerte y honesto. Por ende, “está dando voz a su creencia en que el amor no es accidente, en el sentido filosófico del término, sino algo tan esencial que deja su huella imborrable en cuanto toca” (José Antonio Maravall, 1972: p. 150).
La obra es de una ligereza excepcional, que es lograda por la sutileza de cada una de las palabras o ideas cuyo objetivo es causar una impresión en el pensamiento del lector, por ejemplo los dos últimos versos “y vi que estuve vivo con la muerte, / y vi que con la vida estaba muerto” donde apreciamos una paradoja que a simple vista no nos dice nada. Pero sí relacionamos estos versos con todo el texto, entendemos que se refiere al hecho de que mientras el yo lírico dormía y experimentaba el amor con su amada Floralba, se sentía vivo en el sentido de que el amor es la fuerza que rige la vida, así que cuando despierta de su sueño y es separado de su amada entonces es separado de sentir amor y cuando esto ocurre el yo lírico siente que murió. Así mismo, José Antonio Maravall (1972) afirma:
“La vida se enriquece definitivamente por la acción del amor. Y se enriquece de tal manera que el amor llega a ser el único justificante, el principal motivo de vivir. El amor también es fuerza ascendente. Al llegar a su máximo punto se adueña del espíritu humano; por eso, el amor, al crear hipotéticamente la muerte, está en realidad creando una especie de vida”. (p. 149)
En conclusión, vemos que en los poemas analizados la muerte ocurre siempre cuando no hay una fuerza vivificadora. El amor en cierta medida nos librará de la muerte, pues es algo que llena y crea en el espíritu deseos por la vida. También nos damos cuenta que el enemigo principal de la vida es sin duda el tiempo y las enfermedades que destruyen el cuerpo, y en otro sentido la carencia de amor que mata el espíritu. Por otro lado, vemos entonces que la muerta es la propia vida, en la concepción de que cuando una persona nace no empieza a vivir sino a morir.


Bibliografìa
De Torre, Guillermo (1969). El mundo de la novela picaresca. Madrid: GREDOS.
Maravall, José Antonio (1972). Edición 292 de cuadernos hispanoamericanos. Madrid España.
Rivers, Tomas (1980). Poesía Lírica del Siglo de Oro. Madrid: CÁTEDRA.
Freud, Sigmund (1900). La interpretación de los sueños primera parte. Buenos Aires: Amarrortu editores.
Imagen tomada de: http://www.cervantesvirtual.com/bib/bib_autor/quevedo/pcuartonivel.jsp?conten=imagenes&pagina=imagenes2.jsp&tit3=Las+9+musas&fqstr=1&qPagina=0&qImagen=2

miércoles, 1 de febrero de 2017

Viaje a Noruega



Un profesor de matemáticas llamado Pedro, el cual es muy carismático, decide participar en el décimo primer Concurso Internacional de Genios Matemáticos que se celebra cada tres años en Noruega, su sueño era este y había decidido alcanzarlo. El profesor opta por inscribirse al concurso porque sabe que es capaz de ganarse aquel premio soñado. Lleva dos largos años preparándose para ese evento. Sabe que cuando gane va a tener reconocimiento en su país y, especialmente, de parte de su hijo. Lo que más quiere es que su hijo crezca sintiéndose orgulloso de sus logros. Otra de las razones que lo motivaron a participar es porque hace dos años la profesora de Español de la misma Universidad en la que el enseñaba decidió participar en el Concurso Literario Novelístico más importante de su país y ganó el primer lugar, llevándose todos los premios y elogios. Aún la recuerdan y de hecho la respetan mucho más debido a la novela que escribió. Ese año ella ganó el título de mejor novela, a eso se sumó el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, el premio de Sandez, y un reconocimiento de la  Academia de Letras de su país que se encargó de preparar y difundir la primera edición de la novela.

El profesor también quería ser alguien, quería ser recordado. Ya había sido aceptado para participar tras haber resuelto el cuestionario de admisión sin cometer ningún error y cumplir con las normas respectivas. En la mañana había recibido la carta de la asociación Noruega encargada del evento y desde ese momento vivió cada momento esperando que llegase el día de viajar a Noruega.

Finalmente su avión despegó. Él no sabía que aquel viaje lo convertiría en alguien realmente inolvidable. El avión en el que se dirigió a Noruega tuvo fallas en dos de los motores, luego de que una bandada de pájaros colisionara de imprevisto. Infortunadamente, durante el aterrizaje de emergencia la aeronave colisionó de manera abrupta y no quedaron sobrevivientes. Las palabras que pronunció el profesor durante aquel momento lleno de angustia y preocupación quedaron registrados en una bitácora de voz en su celular.

“No pude llegar a mi destino, igual ese premio no era tan importante después de todo, era algo material y nada más, mi hijo a su edad no hubiera comprendido nada de ese premio, creo que ya estaba orgulloso de lo que soy, solo que nunca me lo dijo, no era capaz de hacerlo. Crecía tan rápido y se hacía tan fuerte cada día aprendiendo cosas nuevas. Para qué quería yo reconocimiento en mi país, si nadie comprende lo importante que son las matemáticas ni lo que vale un profesor y mucho menos lo que valen las lágrimas que se derraman al no alcanzar un sueño”.

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